El Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados de Panamá (IDAAN) está impulsando la transformación de la gestión del agua del país y en el centro se encuentra la digitalización de la infraestructura crítica del Canal de Panamá para garantizar la calidad del agua, la eficiencia operativa y la sostenibilidad. En colaboración con Libelium y GrupoTX, ha implementado un sistema avanzado de monitorización del agua en esta vía fluvial.
Aunque Panamá tiene abundantes recursos hídricos, se enfrenta al desafío de garantizar agua potable de calidad para su creciente población, a la vez que protege sus ecosistemas naturales y mantiene la eficiencia operativa del Canal de Panamá. Uno de los principales cuerpos de agua del país es el lago Alajuela, un embalse artificial que abastece a este canal por el que transitan cada día alrededor de 40 barcos.
Los métodos manuales de muestreo de agua presentaban una accesibilidad limitada a puntos clave de monitorización, retrasos en la detección y en la respuesta, así como falta de información en tiempo real, impidiendo la toma de decisiones proactivas. Para prevenir la contaminación del agua, era necesaria una gestión más inteligente, eficiente y transparente.
En este sentido, se ha implementado el sistema de monitorización inteligente de la calidad del agua de Libelium, que utiliza un dispositivo Plug&Sense! con una sonda multiparamétrica, lo que permite la monitorización en tiempo real de la calidad del agua.
Monitorización inteligente de la calidad del agua
Los datos clave que recopila la solución de Libelium incluyen la temperatura, evaluando los impactos del cambio climático y detectando anomalías que afectan a la vida acuática y a los procesos de tratamiento del agua; pH y ORP (potencial de oxidación-reducción), para comprender la acidez o alcalinidad del agua y fundamentales en los tratamientos químicos y en la detección de contaminantes; o la turbidez, identificando partículas en suspensión, lo que ayuda a detectar contaminación por sedimentos o sustancias nocivas.
También mide el oxígeno disuelto, esencial para la vida acuática y la calidad del agua potable; la conductividad, reflejando la presencia de sales disueltas y químicos, útil para detectar intrusiones salinas o descargas industriales; y los contaminantes (nitratos, aceites y otros residuos), para identificar descargas ilegales y prevenir riesgos ecológicos y de salud pública.
Tecnología LoRaWAN y Fiware
Los datos recopilados se transmiten a la nube mediante LoRaWAN, con una frecuencia adaptable según las necesidades operativas. Este sistema permite una monitorización 24/7 sin intervención manual, funcionando como un buzo virtual que recaba información crítica en todo momento.
Gracias a esta tecnología, los derrames de contaminantes en el Canal de Panamá pueden detectarse a tiempo para evitar su impacto en el suministro de agua potable.
Toda la información recopilada se integra en una plataforma desarrollada por GrupoTX, utilizando tecnología Fiware para mejorar la interoperabilidad y escalabilidad. Esta tecnología permite el procesamiento de datos en tiempo real para tomar decisiones inmediatas, el análisis predictivo basado en inteligencia artificial para anticipar problemas antes de que ocurran, el desarrollo de un gemelo digital que simula el comportamiento del sistema hídrico para optimizar la distribución del agua y la integración con Amazon AI chatbot, que permite a los operadores consultar datos en tiempo real y configurar alertas personalizadas.
Este ecosistema digital ofrece información precisa y actualizada a los encargados de tomar decisiones para garantizar una gestión del agua proactiva y basada en datos.
Gestión inteligente y sostenible del agua en el Canal de Panamá
La digitalización de la infraestructura hídrica de Panamá supone un avance en materia de sostenibilidad. El uso de indicadores clave de rendimiento bien definidos permite a las autoridades mantener la transparencia, la rendición de cuentas y adoptar una gestión sostenible y responsable del agua, mientras que la recopilación de datos objetivos y verificables refuerza la confianza pública.
Como resultado, se reducen los tiempos de respuesta ante amenazas de contaminación, se optimiza la distribución del agua garantizando un uso sostenible, se toman decisiones basadas en datos precisos y se cumple la normativa gracias a una monitorización confiable.