La ciudad de Mérida acogió el encuentro de expertos internacionales ‘Recuperar el equilibrio territorial mediante el fortalecimiento de los vínculos urbano-rurales’ los pasados días 13 y 14 de marzo. Las aportaciones de las sesiones de trabajo quedaron recogidas en la Declaración de Mérida, que refleja la importancia de construir marcos de reciprocidad y complementariedad entre las áreas urbanas y rurales para brindar más apoyo político, inversión y capacidad para la sostenibilidad global.

La oficina en España de ONU-Habitat y la Sección de Políticas, Legislación y Gobernanza con sede en Nairobi (Kenia) de ONU-Habitat, con la colaboración de la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio de la Junta de Extremadura, coorganizaron la reunión ‘Recuperar el equilibrio territorial mediante el fortalecimiento de los vínculos urbano-rurales’.
El encuentro abordó uno de los principales temas de la agencia pública: la despoblación de los entornos rurales que afecta directamente a la sostenibilidad global y la necesidad de promover un balance entre los entornos urbano y rural.
El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida acogió una sesión en la que cinco directores generales de Planificación Territorial de los gobiernos autonómicos de Asturias, Extremadura, Euskadi, Galicia y Comunidad Valenciana compartieron inquietudes y experiencias en su ámbito de acción.
Las posteriores sesiones de trabajo se llevaron a cabo en la Asamblea de Extremadura y contaron con la participación de más de 60 expertos en desarrollo territorial, en formato presencial y online, del Gobierno de España y de ejecutivos regionales y municipales, del mundo académico, de la sociedad civil y del sector privado.
Los participantes coincidieron en que la intersección de las crisis económicas, ambientales y sanitarias ha puesto de relieve la importancia del desarrollo territorial integrado mediante el fortalecimiento de los vínculos urbano-rurales y, en este sentido, el papel de los gobiernos regionales y locales es fundamental.
Además, los expertos expresaron su preocupación por las consecuencias de la urbanización y la transformación rural, tales como el aumento de las desigualdades socioeconómicas, degradación de la tierra, despoblación, desequilibrio demográfico, crisis energética, falta de autonomía alimentaria, pérdida de biodiversidad, vulnerabilidad al cambio climático o aumento de las migraciones.
Declaración de Mérida
Las aportaciones del encuentro ‘Recuperar el equilibrio territorial mediante el fortalecimiento de los vínculos urbano-rurales’ se recogieron en la Declaración de Mérida, en la que los participantes alientan a los actores de todos los niveles a acelerar la transformación positiva y dirigida a soluciones de los territorios colectivos a través de un enfoque centrado en los derechos humanos, la resiliencia, la gobernanza participativa multinivel y la equidad.
El texto reconoce la importancia de construir marcos de reciprocidad y complementariedad entre las áreas urbanas y rurales para brindar más apoyo político, inversión y capacidad para un desarrollo territorial sostenible, integrado y sensible al género. También señala que para lograr un equilibrio urbano-rural, los actores y sectores deberán trabajar juntos para crear territorios funcionales, prósperos y resilientes que no dejen a nadie atrás.
Así, la Declaración de Mérida nutrirá el trabajo normativo de ONU-Habitat en materia de vínculos urbano-rurales y los resultados de la reunión serán considerados en los debates que tendrán lugar en la Segunda Asamblea General de ONU-Habitat del 5 al 9 de junio en Nairobi.